Los sacerdotes del Moloch ocuparon un templo a Zeus que se había levantado en su día sobre los restos de una edificación ciclópea antiquísima y muy anterior que por otra parte no tenía vinculación con el nuevo culto. Convirtieron ese templo en el “Templo de Jerusalén” (en torno al año –140 a.C.). Inventaron la “historia” o las historietas bíblicas para justificar su legitimidad sobre todo el “país de los Filisteos” o Palestina (la palabra “palestino = paleistien” proviene de “filisteo = philistaeus”). Procedieron los sacerdotes del Moloch en este tiempo a dar forma a su “pueblo santo”, para lo que se encargaron de “crear” o inventar la “historia de Israel”, la cual por otra parte no existe en ninguna parte antes de este periodo (siglo –II) . Es entonces cuando empiezan a aparecer las primeras crónicas históricas que atestiguan la existencia de judíos en el mundo, pues como decimos antes no existe ninguna crónica histórica que les de existencia histórica real.
Entonces, esos sacerdotes de la antigua Cartago, como decimos, crean o inventan la “biblia judía” según los patrones del Moloch cartaginés pero ocultando su verdadera identidad. De igual forma y nutriéndose de exiliados cartagineses refugiados en Palestina, crean su “nación santa”.
La totalidad de la “biblia judía” es un texto encriptado e inventado a partir de la adulteración de mitos e historias de diversos pueblos y naciones. Todos esos relatos y mitos ajenos fueron apropiados por el Sanedrín Secreto para la confección de la “biblia judía” inventándose de ese modo la “historia” de un “pueblo” que en realidad no existió jamás hasta el siglo –II. El historiador griego Heródoto (siglo –V), en el libro II de su obra se refiere a multitud de pueblos pero en ningún momento se refiere al judío, denominando Siria a toda la región en la que está Palestina: Syria Palaistien (Siria de los palestinos). ¿Dónde están entonces los judíos?. Sencillamente: no existen en el siglo -V. Tampoco existen en tiempos de Alejandro Magno (siglo –IV)... Como decimos, para la confección de todas las historietas bíblicas los sumos sacerdotes judíos se apropiaron de historias y relatos de diferentes naciones por tal de crear la imagen de un todo coherente. Por su parte, podemos decir que la “biblia judía” es el libro del o para el “pueblo” judío ignorante del verdadero Plan de Jehová, pues este plan sólo es conocido por el Sanedrín Secreto de Israel. Sólo este núcleo interno del “judaísmo” sabe la verdadera-falsa historia de Israel y también que, consecuentemente, la “biblia judía” es tan sólo un invento, un instrumento cuyo objetivo y cuya única finalidad es dar cohesión a la “nación santa” (Israel) que le sirve. El Sanedrín Secreto de Israel sí conoce la verdadera historia de Israel y la historia de su creación como “nación” al servicio de Moloch.
En el “Libro de los Reyes I” 10, 22 de la “biblia judía” podemos leer: "... En efecto, el Rey (Salomón) tenía en el mar una flota de Tarsis, junto con la flota de Irma; y una vez cada 3 años, llegaba la flota de Tarsis, trayendo oro, plata, marfil, monos y pavos reales".
Sabemos que era Cartago la que tenía en el mar una flota de Tarsis (pues había invadido Tartessos), cosa que nunca y de ninguna manera puede ser referida a Israel. Podemos ver cómo el “cronista” bíblico ha convertido una historia cartaginesa real en una historieta bíblica judía (irreal). En este caso, como en casi todas las ocasiones, además de trasladar la localización espacial del suceso, se trasladó la fecha de ocurrencia, dándole al suceso una antigüedad mucho mayor a la real.






